domingo, 22 de junio de 2014

Error de Cálculo



Cuando Walter se cruzó con aquellos planos, afuera estaba haciendo un calor espantoso.
Había encontrado el diagrama muy antiguo de una especie de túnel que corría a través de su casa.
-Creo que pasa por debajo-le dijo a su mujer ese día, ambos desnudos mirando el techo desde la cama matrimonial.
-La otra noche desperté... y en la televisión estaban mostrando un pasillo completamente lleno de niebla-respondió ella.
-¿Qué crees que fuera?
-No lo sé, pero la luz del baño estaba rota.
Walter apagó la televisión y caminó hasta el baño.
En el pasillo, contempló una figura extremadamente delgada que se deslizaba hacia la cocina.
Encorvó las cejas y se acercó caminando despacio.
Una luz pasó por encima de su cabeza a una velocidad casi imperceptible.
Él se agachó, asustado y contempló el techo.
Nada.
Como alimentando a un gato extraño, se agazapó lentamente y miró en el interior de la cocina.
Luz.
La luz del sol sobre sus ojos, quemando sus ensoñaciones.
Abrió los ojos y los resfregó en sus dedos.
Era de día y había dormido toda la noche en el suelo del pasillo.
-¿Señor Ops?
La voz provenía desde el patio trasero.
Walter comenzó a gatear hasta llegar junto a la heladera.
-¿Está en casa, Sr. Ops?
Walter tragó saliva convertida en pasta de toda la trasnoche.
-¡¿Quién es?!-gritó desde el suelo.
-Soy yo, Sr. Ops: El cartero-dijo una voz proveniente de la puerta principal.
-No tengo cartero, así que más le vale largarse de mi puerta.
-Su mujer ha fallecido, Sr. Ops.
Walter se puso de pie y corrió hasta la puerta.
La abrió y tomó de la camisa al cartero.
-¿Beatriz?-masculló.
-Su mujer ha fallecido hace más de cuatro años, ¿ha vuelto a soñar con ella otra vez?
Walter le soltó la camisa.
-Fuera de mi puerta, muchacho-dijo, cerrándola junto a sus propios ojos.
Cayó al suelo y comenzó a llorar.
Cuando se cansó de hacerlo, se sentó en la mesa al tiempo que corría añejos platos de comida, alguna vez usados para tal propósito.
Desplegó los planos de aquel túnel que había encontrado una vez en su sótano, al poco tiempo de mudarse a aquella nueva casa con su mujer.
El túnel formaba dos L invertidas, casi como una serpiente bajo el espesor de la niebla en su propia mente.
Un ruido, alguna especie de criatura correteando por el techo de su casa.
Un resplandor fugaz proveniente de su habitación lo hizo caer y salir corriendo hasta allá.
Tropezó y rebotó sobre el colchón.
En el aire había olor a Formol.
Humo.
La entera habitación estaba cubierta de humo.
-¡WALTER!-gritó Beatriz, desde un ático inexistente entre él y el techo de su casa.
Walter salió al pasillo y observó las ventanas del living que daban a la calle.
La calle estaba repleta de personas, muchas personas detenidas observando directamente a su casa.
Walter, boquiabierto y atónito, comenzó a caminar hasta las ventanas.
La gente no estaba mirando a su casa... todos aquellos ojos pertenecían a algo justo sobre el techo.
Walter salió corriendo a la vereda.
Sobre el techo de su casa había un túnel luminoso que provocaba una especie de corto circuito sobre el cableado público.
-Dicen que el universo tiene forma de L-dijo la pequeña anciana a su derecha, quien vivía frente a su domicilio.
Walter la observó.
El túnel comenzó a emitir un ruido como el de un estómago contorsionándose mientras hace su trabajo.
Walter volvió la vista.
Luz eterna le quitó el conocimiento.
Cuando volvió en sí, estaba ciego.
Al igual que las 25 personas junto a él en la calle, observando aquel túnel luminoso y parpadeante con forma de dos L invertidas sobre el techo de su casa.
-¿Señor Ops?
Se sobresaltó y notó que estaba tendido sobre una especie de camilla.
Hacía frío y sus dedos trastabillaron en direcciones diferentes al mismo tiempo.
-¿Puede escucharme, Sr. Ops?
-¿Qu... qui... quién... quién habla?
-Soy científico en jefe de una instalación que usted y el 90% del mundo consideran inexistente. Los efectos colaterales que durante todo este tiempo estuvieron arrebatándole armonía a su misógina existencia han cesado. Usted está ahora ciego debido al resplandor provocado por un túnel espacio temporal forjado justo sobre el techo de su residencia, mientras fuera usado por una entidad alienígena que se encuentra en tratativas con nosotros por la adquisición de una parcela terrenal y utiliza este método de transporte, el cual resultará extremadamente irracional para alguien como usted.
Tres segundos de pausa y contando.
-Usted... ¿va a matarme?-balbuceó Walter.
-No será necesario. Por el momento sólo bastará con que consuma una lata de esta riquísima gaseosa.
Walter tanteó el aire.
Recibió una lata ya abierta.
Bebió un trago larguísimo que le estremeció toda la columna vertebral.
-Es la gaseosa más famosa y representativa de toda su raza, la usamos desde hace muchísimo tiempo para suprimir situaciones "desagradables" en la percepción colectiva de la población. Dependiendo del usuario, una familia promedio consume al menos una botella por semana, lo cual nos garantiza un trabajo más relajado y menos estresado para con nuestros superiores.
-¿Disculpe?-balbuceó Walter, pensando en su mujer esperándolo en casa con la comida ya servida.

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